Los alimentos que comemos y el aire interior que respiramos pueden contener contaminantes capaces de alterar significativamente nuestra salud, pero hay una solución.

La agencia estadounidense de medioambiente (Environment Protection Agency), afirma que existen 80.000 sustancias químicas utilizadas en la producción industrial norteamericana, presentes en los alimentos que comemos y en el aire interior que respiramos, capaces de causar el síndrome de hipersensibilidad ambiental (Sensibilidad Química Múltiple, SQM o MCS, del inglés "Multiple Chemical Sensitivity"), que provoca en las personas afectadas trastornos como alergias, enfermedades autoinmunes, enfermedades inflamatorias, dolor de cabeza, picor, dermatitis, ansiedad, depresión, candidiasis, dispepsia, fatiga crónica y otros problemas.

Estas sustancias químicas se han analizado para conocer cuál es la cantidad suficiente que provoca intoxicación, pero no se han realizado estudios para determinar si pueden provocar solo efectos negativos en la salud en caso de exposición prolongada a una cantidad muy por debajo del umbral de toxicidad aguda.

Además, en un estudio científico realizado por el Departamento de Medicina Ambiental de la Universidad de Carolina del Este (Multiple Chemical Sensitivity and the immune system, Toxicology and Industrial Health, 1992), se descubrió que muchos de los trastornos antes enumerados, si no se curan correctamente, pueden agravarse hasta generar problemas más importantes como epilepsia, nefropatías, cardiopatías isquémicas y muchas más.

La Chemical Sensitivity Foundation estadounidense ha redactado una serie de medidas a aplicar para prevenir este tipo de problemas y ha informado de que, si se implementan cuando los trastornos ya están presentes, pueden mejorar la salud de los pacientes. Lo primero que hay que evitar son los productos o los alimentos que puedan contener residuos de plaguicidas, pero también se recomienda prestar atención a los lugares interiores que solemos frecuentar. Por ejemplo, en ambientes recién reformados donde existe riesgo de exposición a pinturas, disolventes u otras sustancias químicas utilizadas para los trabajos de renovación. Pero bastan incluso unos simples perfumes, inciensos o espráis ambientadores para causar problemas de hipersensibilidad. También es recomendable ventilar con frecuencia las estancias y utilizar sistemas de purificación de aire.

Los ionizadores JoyBion son la mejor solución a estos problemas, porque son capaces de eliminar los contaminantes que se encuentran en el aire de los ambientes interiores donde vivimos y trabajamos. Gracias a la  ionización bipolar controlada, de hecho, estos innovadores dispositivos emiten iones positivos y negativos de manera equilibrada, reproduciendo el aire que respiramos cuando estamos inmersos en la naturaleza virgen.

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Fuente: SIMA - Ipersensibilità ambientale: La Sindrome da Sensibilità Chimica Multipla (MCS) (Hipersensibilidad ambiental: El Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple)

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